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El precio sube y la demanda cae de la electricidad.

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Energía eléctrica

El precio sube y la demanda cae

La subida de la factura de la luz del 70 % en la última década, la reducción de la producción de las fábricas y la contención del gasto de las familias han provocado una disminución de la demanda en la Comunitat Valenciana entre 2009 y 2012 del 7 %

06.01.2014 | 11:08

Torres de alta tensión.

Torres de alta tensión. REUTERS/Paul Hanna

ANDRÉS VALDÉS ­La crisis y el brutal aumento del 70% en la tarifa de la luz que se ha producido en la última década han reducido la intensidad del consumo eléctrico. La acción combinada del encarecimiento de la factura, la paralización de una industria sin demanda ni crédito y el espíritu ahorrador de una población empobrecida se ha trasladado a las redes de alta tensión de la Comunitat Valenciana. Según la información del Instituto Valenciano de Estadística (IVE), elaborada con datos de empresas distribuidoras de energía eléctrica y de los autoconsumos de empresas cogeneradoras que operan en la autonomía, entre 2009 y 2012 la demanda descendió en 1.814 GWh, lo que se traduce en un descenso del consumo del 7 % en ese periodo.

Desde Iberdrola se apuntan dos factores causantes de la caída del consumo –que no del gasto– en la zona. Por una parte, la compañía reconoce el efecto de la crisis en empresas e industrias, pero señala además la «importante concienciación en cuanto a la eficiencia energética de los usuarios», según fuentes de la energética. Esta afirmación se corresponde con la evolución de los consumos de ambos clientes: en estos tres años, la industria autonómica redujo su demanda eléctrica un 3%, mientras que los hogares –que suponen alrededor de dos terceras partes de la energía distribuida, junto a la industria y el sector servicios– han pasado de demandar 8.165 GWh en 2009 a gastar 7.670, un 10,9% menos, según las cifras publicadas por el IVE. Faltan por consolidar las cifras de consumo de 2013, año en el que hasta noviembre el consumo se mantiene en la línea descendente del último lustro.

En la patronal de la industria del metal alicantina Fempa, se hace hincapié en que el usuario final «se ha concienciado más del coste de la luz que de otras energías, como el gas o los hidrocarburos», cuyo consumo es «más difícil e contener», según fuentes de la asociación empresarial. No obstante, señalan que el impacto del ahorro doméstico sobre el sistema «es mínimo» y que es «el cierre de empresas y la reducción de la actividad en industria y servicios lo que reduce el consumo total».

La reforma del sector eléctrico impulsada por Industria no parece que vaya a contribuir a intensificar la demanda doméstica ni a abaratar el gasto de luz de los clientes durante 2014, especialmente la de los que se rigen por la tarifa común –TUR o de Último Recurso–. La decisión de Industria de repercutir más gastos de mantenimiento de la red eléctrica sobre las energéticas y los consumidores para reconducir el déficit del sistema no satisface a ninguna de las partes y ha obligado, tras una semana de gran confusión, a establecer una subida temporal, mediante un decreto ley, del precio de la luz del 2,3 % para los 16 millones de usuarios durante el primer trimestre de 2014. Durante dicho plazo el ministerio de Industria se ha comprometido a buscar una nueva fórmula para establecer el precio de la energía eléctrica.

«La luz ha pasado de estar a la cola a situarse a la cabeza de los gastos de las empresas. Refrigeración de restaurantes, pequeña maquinaria, luminosos de comercios para cubrir lo que no iluminan los ayuntamientos… Todo son más costes», denuncian desde la patronal.

También en la agricultura ha tenido una importante repercusión económica el precio de la luz, sobre todo porque se ha producido en un año muy seco que ha obligado a poner en funcionamiento los pozos de riego. El gasto en electricidad aumentó el año pasado, según el balance realizado por AVA-Asaja, en un 125 % para los suministros con transformador y un 152 % para los suministros sin transformador de más de 15 kw contratados

Déficit de tarifa
Por otra parte, el ministerio de Industria ha cifrado en 3.595 millones de euros el déficit tarifario de este año de acuerdo con “la mejor previsión de desajuste temporal” considerada en la fijación de la parte regulada de la tarifa eléctrica para el próximo año. Esta consideración figura en el borrador de la memoria de la orden de peajes —la parte regulada de la tarifa, con la que se retribuyen actividades como el transporte, la distribución o las primas renovables—.

La memoria explica, como ya ha hecho en varias ocasiones el propio ministro de Industria, José Manuel Soria, que los peajes subirán —un 0,9 %, según el Gobierno— a partir de enero para compensar la retirada de 3.600 millones de aportaciones presupuestarias previstas para combatir el déficit tarifario, que se produce porque los ingresos del sistema eléctrico no cubren los costes. Así, la subida de peajes es «necesaria para compensar la anualidad correspondiente a un máximo de 3.600 millones derivados de la eliminación de las partidas» fijadas.

Además, esta nueva previsión de déficit contempla una evolución de la demanda eléctrica más pesimista a lo largo de 2013, así como su consiguiente disminución de ingresos.

Para 2014, el borrador de memoria prevé una «variación nula de demanda» y recoge el impacto de las distintas normativas de la reforma energética, donde se incluye los cambios de retribución en el transporte, la distribución y las primas renovables, entre otros, aunque no detalla si habrá o no déficit tarifario.

El total de costes del sistema asciende a 18.856 millones de euros, donde destacan los 7.630 millones dedicados a las primas de las renovables y la cogeneración, un 18,66 % menos que en 2012; 4.894 millones para distribución, un 0,21 % menos; 2.687 millones para pagar anualidades de déficit tarifario, un 10,83 % más, y 1.660 millones para transporte, el 4,28 % más.

El próximo año, Industria prevé recaudar 14.961 millones por ingresos regulados, a lo que se sumarían 2.907 millones por los impuestos a la generación eléctrica, y 344 millones por subastas de CO2. Estas previsiones, realizadas «con la mejor información disponible hasta el momento», tienen que ser ajustadas con otros factores y su cumplimiento depende de numerosas cuestiones, entre las que destaca la evolución de la demanda.