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El sector eólico culpa a la falta de voluntad política de las trabas contra sus proyectos

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El sector eólico culpa a la falta de voluntad política de las trabas contra sus proyectos

Aeolican asegura que se pierden 15 millones anuales si no se instalan los molinos

J. Gutiérrez / H. Mederos 23.11.2013 | 02:10

Los empresarios del sector de la energía eólica afirman que el principal problema para la instalación de sus aerogeneradores en Gran Canaria no son los instrumentos de seguimiento del tráfico aéreo, sino la “falta de voluntad política para ahorrar 15 millones de euros anuales” al sistema eléctrico. Así respondió ayer el presidente de la Asociación Eólica de Canarias (Aeolican), Ernesto Pérez, a la negativa del Ministerio de Fomento a adoptar medidas técnicas que palíen las posibles interferencias que los molinos podrían causar en los radares del aeropuerto de Gando.
La consejera de Empleo, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias, Francisca Luengo, se mostró ayer convencida de que AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) y AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea), ambos dependientes del Ministerio de Fomento que dirige Ana Pastor, cambiarán de rumbo tras conocer el informe que ella encargó a la empresa Prointec. Según la consejera, esta consultora ha encontrado soluciones que, en el peor escenario, dejan fuera a “solo dos parques eólicos de los catorce afectados por el informe de Fomento”.
El próximo lunes es la fecha clave. El lugar de la reunión es el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, a cuyo frente está José Manuel Soria, porque también este departamento se ve afectado en sus planes para que las energías renovables, mucho más baratas en el Archipiélago, incrementen su presencia en el mix energético.
“Con los avances tecnológicos, sería inadmisible que digamos que no podemos instalar un molino porque se estrellan los aviones, eso no es normal”, apuntó la consejera, para quien resulta absolutamente necesario “compatibilizar la instalación de los parques eólicos con la seguridad del tráfico aéreo. La solución existe”, zanjó Luengo.
Mientras, el presidente de Aeolican especificó que el sector no está afectado por las servidumbres aéreas recogidas en el real decreto aprobado el pasado mes de abril, que impide la instalación de molinos en 30 kilómetros a la redonda del radar primario de todos los aeropuertos españoles. “Esa es una generalidad de aplicación ridícula en Canarias” señaló Pérez Reyes.
El representante empresarial explicó que si se cumple al pie de la letra, “los bidones de las azoteas no pueden cerrarse con verguillas de acero, porque también podría haber interferencias”. Solo cuando se publiquen en el Boletín Oficial del Estado (BOE) las servidumbres propias del aeropuerto de Gran Canaria quedarán invalidadas las anteriores.
Y lo mismo que con los bidones pasa con los molinos, porque, “cuidado, no se trata de estar invadiendo la servidumbre de vuelo. Los aviones no tienen que entrar esquivando las aspas, porque parece que poniendo el tema de la seguridad por delante, todo vale”, se quejó Ernesto Pérez. El presidente de Aeolican afirmó que es el primer interesado en que no haya problemas en el tráfico aéreo.
A su juicio, los técnicos no hacen ningún esfuerzo por adecuar los parámetros generales con los que trabajan a la realidad. “Por eso hace falta voluntad política, que alguien entienda que estamos dejando de ahorrar 15 millones de euros anuales que pagamos entre todos”, además de abortar una inversión de 117 millones y aparcar la creación de 570 puestos de trabajo.
Voluntad hay en el Gobierno de Canarias y el Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Sin embargo, solo este último tiene capacidad para echar un pulso a Fomento en un intento de que adecúe al plano de la lógica los grandes trazos de su política de seguridad aérea.
Mientras, el presidente de la Asociación de Adjudicatarios del Concurso Eólico, Claudio Palmés, aseguró ver el problema de color “gris oscuro” y confió en que la oposición de Luengo a reubicar los parques en otros lugares termine dando frutos.