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FUGA DE VOTOS DE LOS DOS PARTIDOS MAYORITARIOS POR LA REFORMA ELECTRICA.

PUBLICADO EN ANPIER

Alberto J. Cuartas Galván

Recientemente, en una jornada internacional sobre energías renovables,  el Presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel,  expuso las razones que habían llevado a su Gobierno a presentar recurso de inconstitucionalidad en 2010 al Decreto Ley  del Gobierno Socialista  que  modificó las condiciones aprobadas por ese mismo Gobierno tres años antes para la generación fotovoltaica de electricidad.

Lo anterior no sorprendió entonces, como tampoco sorprendió que igual decisión tomara el Gobierno de la Comunidad Valenciana y posteriormente la Junta de Extremadura  cuando accedió al poder el Partido Popular dirigido por José Antonio Monago, dado que recurrir lo hecho por el Partido Socialista, entonces en el Gobierno, entraba dentro de lo previsible en su lucha por ganar votos del electorado descontento con sus medidas.

Lo extraño  es que cuando el Partido Popular accede al Gobierno este no solo mantiene tales medidas, haciendo con ello un corte de mangas a quienes en el Partido que lo sustenta habían confiado, sino que las incrementa con un Decreto Ley que supone el fin de los productores fotovoltaicos,  momento en el que el Gobierno de Murcia, haciendo gala de una coherencia y honestidad política que le honra, no duda en volver a interponer recurso de inconstitucionalidad contra dicha Norma y en anunciar que luchará contra las medidas aprobadas por el Gobierno del PP,  del que es alto dirigente, por considerar que las mismas perjudican seriamente a una tecnología que es el futuro de la energía en el mundo y a unos inversores que solo cometieron el pecado de confiar en el Gobierno de España y lo prometido por el mismo en el BOE.

Esta rareza en el comportamiento de este político, manteniendo la línea seguida tanto cuando a nivel del Estado gobernaba el Partido Socialista como ahora que gobierna el Partido Popular, contrasta con el oportunismo de tantos de sus compañeros de Partido que no dudan en mirar para otro lado, con lo que el comportamiento señalado deja mucho más en evidencia a  quienes prefieren seguir las directrices del Ministerio de Industria y sus desquiciados dirigentes que votar en línea de lo que antes defendieron.

No es sorprendente que a la vista de la intervención del Presidente Valcárcel uno de los ponentes de la jornada anteriormente indicada, Juan Verde, asesor del Presidente Obama y Consejero  del Banco Santander en EEUU, alabara la actitud de políticos como el reseñado, quienes dignifican, recalcó,  la vida política y hacen que sigamos creyendo que aun hay personas en política dispuestas a trabajar mirando al futuro y no solo a las próximas elecciones o a sus personales intereses.

Finalmente, Hugo Moran, Secretario de Medio Ambiente de la Ejecutiva Federal del PSOE, hizo algo sorprendente en la  clausura de dicha Jornada, cual fue reconocer, en nombre de su Partido, el error cometido por el Gobierno Socialista en 2010 y los graves perjuicios causados con sus medidas a quienes en él habían confiado. Pero mas sorprendente fue que este reconocimiento lo hiciera no echando la culpa al Ministro Sebastian, autor del desaguisado, ni a la Vicepresidenta Económica, Elena Salgado, a pesar de que esta ultima obtuviera, tras abandonar el Gobierno, pronta colocación en Endesa, sino que reconoció que la culpa era exclusivamente de los parlamentarios socialistas que votaron  las propuestas del Gobierno y del propio Partido Socialista que apoyó las mismas.

Por ello le sorprendía que el Partido Popular no haya aprendido de los errores ajenos, razón por la que estaban dispuestos  a anular, cuando lleguen al Gobierno, las medidas ahora aprobadas  y a negociar con el PP un pacto de Estado que garantice el futuro energético en España y devuelva la seguridad jurídica tan gravemente vulnerada en nuestro país desde 2010.

Ciertamente muchos pensaron que esta intervención respondía al pensamiento actual del Partido Socialista, escaldados como están de la fuga de votos que sufrieron siguiendo ciegamente las decisiones que les impusieron desde el Gobierno y olvidando, con ello, su compromiso con los ciudadanos.

El problema es que alcanzado el poder el nuevo Ministro de Industria y su Secretario de Estado de Energía – adecuadamente convencidos por el oligopolio eléctrico de las bondades de permitir que las cinco empresas del sector sigan gozando de los privilegios que han tenido hasta el momento -  volverán a pedir a sus parlamentarios disciplina de voto, y lo grave es que éstos, presumiblemente, lo harán, aunque ello implique incumplir nuevamente las promesas hechas a sus electores y los postulados mantenidos en la oposición.

Eso es lo que, en materia de energía, está ocurriendo en el  Partido Popular, al hacer lo contrario de lo que defendió cuando estaba en la oposición y sus parlamentarios manteniendo la disciplina de voto que el Ministro les exige y votando lo contrario de como lo hicieron entonces. ¿Les oiremos, cuando pierdan el poder, lamentarse de los errores cometidos, tal como ahora hace el Partido Socialistá. ¿A quien responsabilizaran de la perdida de los muchos cientos de miles de votos que, sin lugar a dudas, les va a suponer su traición y expolio a los productores fotovoltaicos?.

Con tales actitudes, ¿los dos grandes Partidos de nuestro país se sorprenderán ante la previsible fuga de votos que en las próximas elecciones generales pueden sufrir?. Y llegados, como consecuencia de ello,  a la ingobernabilidad de España, ¿echarán la culpa a los electores de esa situación por no haberles votadó. ¿Les llamarán irresponsables por no haberlos respaldadó. Todo es posible, menos examinar, cuando aun están a tiempo, las causas del desafecto de los ciudadanos con los partidos a los que hasta ahora han votado y tomar las medidas adecuadas para evitarlo.

Afortunadamente aun quedan políticos, como el Presidente de Murcia, que mantienen una actitud honesta y coherente por encima de cálculos cortoplacistas y de sometimiento a los dictados de unos personajes que perdidas las elecciones no dudarán en abandonar a sus antiguos compañeros para buscar refugio en alguna de las grandes empresas eléctricas, siempre dispuestas a cobijar a tan insignes próceres.