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La mayor cooperativa de consumidores de electricidad verde de España llama explícitamente a la insumisión

Publicado en ENERGIAS RENOVABLES

La mayor cooperativa de consumidores de electricidad verde de España llama explícitamente a la insumisión

Antonio Barrero F.Miércoles, 20 de noviembre de 2013

El gobierno quiere ponerle un impuesto al sol, que es, según el diccionario de la RAE, el “centro de nuestro sistema planetario“. El impuesto, que ha sido ideado concretamente por el secretario de estado de Energía,Alberto Nadal, se llama “peaje de respaldo”, aparece en el proyecto de Real Decreto de Autoconsumo que el Ejecutivo Rajoy podría aprobar antes de Navidad y ha sido rechazado por la patronal del sector fotovoltaico, sindicatos como Comisiones Obreras, la Fundación Renovables o el movimiento ecologista nacional en pleno, por poner solo cuatro ejemplos. Pues bien, Som Energía, la mayor cooperativa de consumidores-productores de electricidad verde de España, cree que ese impuesto es absurdo e injusto, y que, ante lo absurdo y lo injusto, “la desobediencia social es un imperativo ético que llama a la insumisión”.

La mayor cooperativa de consumidores de electricidad verde de España llama explícitamente a la insumisiónUn alto ejecutivo de una multinacional del sector solar fotovoltaico (FV) bromeaba el otro día con este periodista a costa del señor Nadal y su impuesto “astrológico”. Hemos contratado un importante bufete de abogados para que estudie qué medidas adoptar frente al decreto de Nadal -decía el directivo con buen humor y mala leche- “y nos han dicho que, para empezar, lo de ponerle un impuesto al sol… nada de nada… porque el sol cae fuera de la jurisdicción del ministerio”. Grosso modo, el autoconsumo se resume en “monto unas placas solares en el tejado de mi casa porque voy a ahorrarme un buen dinerito desde el primer día (pues si produzco con ellas cuatro kilovatios… cuatro kilovatios que dejaré de abonar… ahorro que me servirá, además, para ir pagando la instalación), y, una vez haya amortizado la inversión inicial, en siete, ocho años… pues a ahorrar más todavía, porque una instalación solar fotovoltaica puede durar hasta 30 años”. Sí, en eso, grosso modo, consiste el autoconsumo.

FV para pymes
El caso es que lo que parecía utopía hasta hace apenas un trienio, se ha convertido hoy en una posibilidad muy cierta por un motivo muy concreto: mientras que el precio de la electricidad -la que le adquirimos a Iberdrola, Endesa o Gas Natural Fenosa- ha subido mucho, mucho… los costes de fabricación de las placas solares fotovoltaicas -el coste de la instalación toda- ha bajado mucho, mucho, mucho también. Ello ha propiciado que, en numerosos casos, poner en marcha una instalación FV sobre la cubierta de una nave para autoconsumir la electricidad que generan las placas sea ya un buen negocio. Sí, una buena inversión para muchas pymes: genero tantos kilovatios hora (el 40% de mi consumo total, por ejemplo), los consumo instantánteamente en mis máquinas… y eso que me ahorro (un 40% de la factura, por ejemplo). A lo largo de los últimos meses, así, Energías Renovables ha ido recogiendo ejemplos de gasolineras, cámpings, restaurantes, edificios de oficinas que han ido poniendo en marcha instalaciones de autoconsumo con el único propósito de ahorrar electricidad, ergo euros.

¿Impuesto o impostor?
Pues bien, el Ejecutivo, en el marco de la amplia reforma eléctrica que ha emprendido, ha redactado un RD de Autoconsumo que incluye un impuesto -al que ha llamado peaje de respaldo- que grava esos kilovatios: los que genera con sus placas solares un particular en la azotea de su casa (o de su nave) y consume, instantáneamente, en el frigorífico de su cocina o en la máquina de su pyme. Y el impuesto es tan elevado, según denuncia en pleno el sector, que los kilovatios que autogenere y autoconsuma instantáneamente el propietario de la instalación (ese 40% del total) van a pagar más por el mantenimiento del sistema -sistema que no utilizan, pues nunca llegan a la red- que los kilovatios que ese particular extraiga de la red. El impuesto, en fin, no grava el frigorífico que consume esa electricidad, no grava el cable que va del frigorífico a la placa y no grava la placa (si uno compra una placa solar FV y no la pone en marcha, nadie le gravará con un impuesto). El impuesto de Nadal grava, sí, el sol.

Escape fotovoltaico
O sea, que, tanto más brille el sol sobre la azotea, tantos más kilovatios genere la placa… tanto mayor será el puyazo que recibirá el autoconsumidor. Y claro, el absurdo -gravemos los rayos solares- ha llegado a tal extremo que, al final, ha acabado por desatar una ola de “deSOLbediencia” e insumisión como no se veía en este país desde finales de los ochenta, desde el tiempo pues de la objeción de conciencia y los insumisos en las cárceles españolas. El Ejecutivo, probablemente sabedor de la insensatez de su decreto, ha apostado decididamente por desatar el terror (“terrorismo de BOEstado”, acuñó algún empresario del sector). Y ha apostado sin duda por el terror porque incluye en su propuesta de RD multas de hasta treinta millones de euros para los que instalen FV y no registren su instalación. Y ahí el absurdo vuelve a aflorar: la Unión Española Fotovoltaica denunciaba hace unas semanas que esa multa es la misma que le caería a una central nuclear que sufra un escape radioactivo y lo oculte. Huelgan los comentarios.

Una tramitación compleja y absurda -una regulación- que conduce a la insumisión
A la vista de todo ello, Som Energia, la mayor cooperativa de consumidores de electricidad verde de España (11.000 socios), ha lanzado una campaña por la insumisión. Su discurso es muy concreto: “vemos en la autoproducción de electricidad una oportunidad para poder contribuir fácilmente, desde nuestras casas, a un cambio de modelo, con menos impacto ambiental y que ayude a reducir nuestra dependencia fósil de recursos exteriores”. El RD del gobierno nos obliga sin embargo -continúa Som- a pasar “por una tramitación administrativa compleja y absurda, y llega incluso a plantear un peaje por la energía que nunca saldrá a la red”. Pues bien -concluyen-, “desde la plena conciencia de que hacer pagar por el uso libre del sol es una injusticia” y, si finalmente se aprueba el RD tal y como está, con peaje de respaldo, “Som Energia hará un llamamiento a la insumisión y pondremos los recursos necesarios, con la colaboración de otras entidades, para dar apoyo jurídico a aquellas personas que puedan verse afectadas”.

No están solos
La cooperativa difunde entre los socios su mensaje sin rodeos: “os animamos a que os planteéis incorporar un sistema de autoproducción en casa y, por ello, colaboramos con diferentes distribuidores de kits, para que nos suministren los equipos en las condiciones más ventajosas”. Además -continúa Som-, “acompañamos la oferta de compra con una pequeña guía para resolver las dudas que podéis tener y que os ayuden a establecer cuál puede ser el kit más adecuado para vosotros”. Más aún: según Dolors Clavell Nadal, del consejo rector de la cooperativa, “si llegara a producirse una situación que haga necesario un apoyo para hacer frente a esta regulación injusta, Som Energía implantaría un sistema de asesoramiento y ayuda conjunta para coordinar las acciones y asumir de forma colectiva y organizada la defensa de los intereses de las personas afectadas”. Además, la cooperativa ya ha anunciado que se coordinará con otras entidades que están emprendiendo acciones de respuesta en la misma dirección. [En la imagen, Arcos, obra de Juan Genovés].

“Ante leyes injustas la desobediencia social es un imperativo ético”. Consejo Rector de Som Energia